Embarazadas

Embarazadas

viernes, 4 de julio de 2014

34° audiencia

En la jornada del viernes 27 de junio de 2014 se escucharon las declaraciones de cuatro personas que permanecieron secuestradas en La Cacha durante 1977. Todos declararon desde el consulado argentino en Copenhague, Dinamarca.

En primer lugar se escuchó a Elsa Beatriz Mattía. El 8 de marzo de 1977 por la noche la secuestraron con su marido, Néstor Daniel Torrillas, de su domicilio de calle 43 entre 29 y 30 de La Plata y posteriormente saquearon la casa. Esa noche estaban allí además su hijo de 1 año, sus suegros y su cuñada de 9 años. Ella estaba embarazada de 3 meses.
Dentro del baúl de un auto la condujeron a La Cacha. Al llegar allí gritó que estaba embarazada, aterrorizada por lo que podría sucederle. Poco tiempo después la llevaron a otro lugar, en donde estaban torturando a su marido y amenazaron con torturarla a ella. En ese lugar pudo entrever que había gente ensangrentada tirada en el piso, contra la pared y una persona colgada de las manos.
De regreso al lugar anterior, la alojaron en la planta superior esposada a un colchón metálico, tabicada. Desde allí podía escuchar gritos desgarradores.
Al día siguiente percibió la voz de Néstor cerca de ella, que la llamaba Elsita. Elsa aclaró que le decían así desde pequeña y que nunca le dijeron Graciela, como fue consignado en el auto de elevación a juicio.
Luego fue llevada al sótano y después pudo estar al lado de su marido durante dos o tres días; después fue nuevamente ubicada en otro lugar frente a su marido, en donde pudo escuchar a una mujer con un bebé que lloraba; nunca supo su nombre. Se trataría de Viviana Nilia Rodríguez y su hijo Pablo Roesler.
Elsa dijo que para ir al baño debían hacer una fila frente a la cocina y el cuarto de los guardias y que durante su secuestro intentaba evitar ir al baño porque los guardias se metían dentro para observar.
Recordó que fue interrogada sobre su militancia y la de su marido en una habitación contigua al cuarto de baño con Patricia Pérez Catán y otros chicos.
En una oportunidad la llevaron a una casa rodante ubicada en el terreno de La Cacha. Allí El Francés le dijo que sería liberada y que debía permanecer atenta por si la contactaban. Debía llamar entonces al Regimiento 7 de Infantería y preguntar por él.
Entre las personas secuestradas mencionó a Miguel Ángel Calvo, María Rosa Tolosa, Juan Enrique Reggiardo, Patricia Pérez Catán.
Entre los guardias y torturadores mencionó a El Francés, Pablo, Palito, Mister X o Tarzán, varios hombres llamados Carlitos, Jota.
Elsa permaneció en el lugar unos 28 días; antes del 4 de abril de 1977 fue liberada de noche a dos cuadras de la casa de sus suegros. Esa mismo noche, después de llegar, debió ir con urgencia a la maternidad en la que se atendía; estaba desnutrida y perdía sangre. Después de 10 días se recuperó y pudo levantarse. Fue al club del barrio para usar el teléfono y llamar al Regimiento 7. Preguntó por El Francés, la atendieron y preguntó por su marido. Le dijeron que estaba bien y que no volviera a llamar.
También relató que su embarazo continuó con análisis cotidianos, reposo y que en aquellos momentos temía por su vida y se sentía seguida cada vez que salía.
Meses después su marido fue liberado y fue a visitarlo con su suegra a la Comisaría 8va de La Plata.
Finalizó su declaración citando palabras de Antonio Machado y expresando su deseo de que se haga justicia.

A continuación declaró Alberto Omar Diessler, quien fue secuestrado el 19 de abril de 1977.
En aquella época trabajaba en el taller naval de YPF, era operario de planta –ajustador- y estudiaba en la UTN materias del quinto año de Ingeniería Mecánica. Dentro de la fábrica militaba en una agrupación sindical, Coordinadora Sindical de La Plata, Berisso y Ensenada.
El 17 de abril de 1977 nació su hijo Matías. El 19 de abril Ana María, su esposa, salió de la clínica y regresó a su casa con el niño. Él, después de acompañarla, fue a la facultad a cursar; regresó a la noche y cuando terminaba de bañarse cerca de 15 hombres vestidos de civil y con uniformes militares irrumpieron en su casa en Ensenada. Lo tiraron al suelo, lo golpearon, lo encapucharon y le preguntaron por el paradero de Cacho. Dos hombres, apodados El Inglés y El Argentino, habrían participado en su secuestro.
Después de obligarlo a vestirse, lo llevaron en el baúl de un auto hasta La Cacha. Allí lo arrojaron esposado en una habitación y poco después hicieron ingresar a Roberto Luján Amerise –a quien conocía de la fábrica- y a Ana María Caracoche. También estaba allí Felipe.
En una habitación contigua, interrogaron bajo tortura primero a Felipe y luego a él. Le preguntaban por apodos y domicilios y le dijeron que lo llevarían a señalar las casas de las personas que ellos buscaban, aunque nunca lo hicieron. Después de esto lo llevaron a otro lugar y se inició allí una especie de peña, como si estuvieran festejando algo. Pablo, uno de los guardias, cantaba. Dijo además que quienes estuvieron a cargo de su interrogatorio dependían de la Armada.
Al mediodía del día siguiente fue llevado al edificio principal, en donde pasó 72 días secuestrado. Permaneció alojado en la planta inferior y por ello tuvo una visión un poco más general de cómo funcionaba el lugar, ya que se encontraba cerca de la habitación de la guardia.
Alberto aclaró que dentro de La Cacha lo nombraban como La Momia, pero que el nombre que utilizaba en su militancia nunca fue conocido por los represores.
Indicó que los guardias y torturadores respondían a distintas fuerzas de seguridad: Ejército, Servicio de Inteligencia del Estado o Servicio de Inteligencia del Ejército, Servicio Penitenciario, Armada.
Durante la primera semana permaneció en La Cuevita y señaló que en el otro lugar que llamaban Cueva había personas secuestradas bastante tiempo atrás.
Una semana después del primer interrogatorio realizaron una especie de careo en el que fue torturado por Daniel o Pituto. En esa oportunidad también estaba Ana María Caracoche, a quien le retorcían el brazo que tenía roto desde su secuestro como parte de la tortura.
En otra oportunidad fue interrogado por una mujer en una especie de oficina en la que se le tomó declaración.
Desde la ventana del baño, ubicada arriba de la pared, cerca del techo, pudo ver el muro de la Cárcel de Olmos; en ese momento no sabía en qué clase de lugar estaba pero sí en dónde.
También afirmó que por las noches en la sala de guardia se subía la radio para tapar los gritos de la tortura, pero que era imposible. Al lado de este lugar había una “sala de armas”. En una oportunidad fue llevado allí para que le inyectaran un medicamento que le permitiera superar el ataque de asma agudo que estaba padeciendo.
En un momento lo reubicaron en la planta superior porque decían que en la planta inferior de La Cacha alojarían a las embarazadas, María Rosa Tolosa y María Elena Isabel Corvalán, para que no tuvieran que subir y bajar escaleras para ir al baño. Alberto aclaró que la situación de las embarazadas no era de privilegio y que fue a través de los guardias que supieron que María Rosa había dado a luz mellizos.
Recordó que uno de los guardias del grupo de los que se hacían llamar Carlitos comentó el operativo vinculado con la familia Mainer, diciendo que habían encontrado militantes de alta jerarquía y que los habían asesinado. Un suboficial de la marina también contó que había participado en el operativo en el que habrían asesinado a Roberto René Achares.
En varias oportunidades pudieron escuchar a través de la radio de los guardias información sobre operativos. Uno de ellos estaba relacionado con el asesinato de Arturo Baibiene; Palito además le comunicó a Elba Leonor Ramírez Abella que habían matado a su marido. Otro, con un enfrentamiento fraguado en el que habrían asesinado a Juan Enrique Reggiardo –Quique- y Susana Beatriz Quinteros –conocida como Chamarra o Chamarrita-. Indicó además que la radio estaba permanentemente encendida y que normalmente se escuchaba música. Para los guardias ese era su lugar de trabajo, escuchaban música, comían. Alberto dijo que era un lugar solitario, en el que se escuchaba el ladrido de los perros, tiros, el paso de un tren, todo lo que sucedía afuera.
Recordó también que en un momento personal de la Armada trasladó a María Seoane Toimil y Mario Oscar Gallego con otros tres ó cuatro secuestrados a otro lugar que no era La Cacha en donde, según dijeron después, estaban alojados en un lugar abierto, solos y que tal vez haya sido un intento de implementar un sistema similar al de la ESMA. Posteriormente María y Mario fueron llevados nuevamente a La Cacha.
Entre las personas secuestradas mencionó a Carlos Esteban Alaye, María Rosa Tolosa, María Elena Isabel Corvalán, Daniel Crescimbeni, Juan Enrique Reggiardo, Susana Beatriz Quinteros, Roberto René Achares, Patricia Pérez Catán, Elba Leonor Ramírez Abella, Roberto Luján Amerise, Nora Patricia Rolli, Carlos Enrique Rolli, Ana María Caracoche, Ana Inés Della Croce, Federico Hugo Sánchez Rizzo, Guillermo Marcos García Cano, Graciela Irene Quesada, Alberto Horacio Monaji, Julio Beltaco, Daniel Alberto Toninetti, Alejandro Horacio García Martegani, Rodolfo Jorge Axat, María Magdalena Mainer, Rubén Oscar Contardi, Cristina Lucía Marrocco, Susana María Marrocco, María Seoane Toimil, Mario Oscar Gallego, Carlos Adalberto Mazza, Carlos Alberto Moreno, Héctor Manuel Irastorza, Liliana Pizá, María del Carmen Morettini.
Entre los guardias y torturadores mencionó a El Cordobés, El Inglés, El Argentino, Amarillo, El Francés, Pablo, Julio, Bocha, Griego, Jota, El Oso, Sabino, Palito, El Negro, Mister X, Daniel, Pituto, Carlitos el Enfermero, Carlitos el Cordobés, Carlitos el Misionero, Mostaza, Suave, Willy, El Gallego.
En una oportunidad le comunicaron que iba a haber un traslado general. Lo llevaron al cuarto donde estaba la guardia; también había otros secuestrados en su misma situación. Los metieron en distintos autos; él cree haber viajado con Patricia Rolli y Patricia Pérez Catán en el asiento trasero de un auto grande, esposados. En la parte de adelante del auto estaban Daniel y El Oso, quienes conversaron en el trayecto sobre la necesidad de continuar la persecución sobre los militantes de la Juventud Guevarista y la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Alberto refirió que fueron llevados a la Comisaría 8va de La Plata. Allí vio además a Daniel Crescimbeni y Carlos Enrique Rolli, con quienes estuvo en la celda, mientras que en la celda de castigo alojaron a Néstor Daniel Torrillas y Roberto Luján Amerise. Las mujeres compartían una celda aparte.
A pesar de estar alojado en una comisaría permanecía secuestrado, ya que su detención no estaba registrada. Alberto recordó que lograron avisar a sus familias que estaban allí a través de presos comunes. Entonces sus familiares se presentaron en la comisaría y debieron legalizar su detención. Por este hecho fueron castigados los tres, Daniel, Carlos y él, siendo golpeados y alojados en las celdas de castigo.
Alberto se refirió también al trabajo que hizo durante años para rastrear los datos de las personas a las que había visto durante su secuestro. Aportó los datos que fue recolectando a la Cruz Roja, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a las distintas causas en las que fue convocado a lo largo de todos estos años.
Finalmente, después de ser rechazados los planteos de los defensores Martín Adrogué, Fernando Buján y Juan José Losinno, se le exhibió una serie de fotos para ver si podía reconocer en ellas a quienes actuaron en La Cacha.

Luego se escuchó a Roberto Luján Amerise, quien fue secuestrado el 19 de abril de 1977. Aquel día irrumpió en su casa en la localidad de Berisso un grupo armado que decía pertenecer al Ejército, pero que vestía de civil. Después de pegarle e interrogarlo durante cerca de veinte minutos, lo introdujeron en el baúl de un auto, esposado y encapuchado y, después de parar dos veces en el trayecto, lo alojaron en La Cacha. En aquel operativo en su casa también secuestraron a Ana María Caracoche.
Su hijo de 2 años, Camilo, y el hijo de Ana, Felipe, fueron dejados en una casa vecina. Al día siguiente la madre de Camilo fue a buscarlo; según dijo la vecina entonces, Felipe había sido llevado por dos personas que dijeron ser sus abuelos.
Sus compañeros lo llamaban Melena y en aquella época era delegado sindical del Taller Naval de YPF en Berisso.
En La Cacha permaneció 102 días. Estuvo tirado en un catre, esposado y encapuchado y sin posibilidad de comunicarse los primeros días por el miedo. Luego comenzó a contactarse con los otros secuestrados y a poder verlos cuando no había guardias.
Recordó que entre el 19 y el 21 de abril fue interrogado entre una y dos horas cada vez. En la primera oportunidad, El Francés participó en el interrogatorio. El segundo día, después del interrogatorio, lo llevaron en auto para que señalara domicilios de militantes, cosa que no pudo hacer. En el camino de regreso a La Cacha, lo hicieron bajar del auto y simularon fusilarlo. Al tercer día fue interrogado bajo tortura nuevamente, con golpes con un machete o un fierro. Roberto aclaró que después de esto no lo interrogaron más, pero que los abusos físicos continuaron. El día de su cumpleaños, el 26 de abril, quiso levantarse la capucha mientras iba al baño; en esa ocasión El Oso le propinó una golpiza brutal.
Indicó especialmente que uno de los guardias, Pablo, cantaba y tocaba la guitarra en el lugar, un lugar en el que las personas estaban sumidas en la desesperación y el horror; era a la vez una provocación y un acto enfermizo. Como característica de aquel guardia recordó no la brutalidad sino la tortura psicológica. Por su parte, el guardia conocido como Palito era temido por sus bromas pesadas; era una persona que se divertía con el sufrimiento, que gozaba viéndolos sufrir.
Alberto dijo que esos tres hombres -El Oso, Pablo y Palito- sintetizaban el espíritu de La Cacha: la brutalidad, la ideología y el goce de ver sufrir a los seres humanos.
También señaló que las condiciones en las que vivieron allí fueron las menos naturales en las que un ser humano puede vivir; permaneció tres meses atado a un catre, encapuchado, apenas comiendo, sin poder higienizarse.
Estuvo alojado en la planta inferior la mayor parte del tiempo, dos o tres días en una “cueva chica” y luego en la planta superior.
Entre las personas secuestradas mencionó a Guillermo Marcos García Cano, María Magdalena Mainer, Carlos Enrique Rolli, Patricia Nora Rolli, Mario Oscar Gallego, Graciela Irene Quesada, Héctor Manuel Irastorza, Julio Beltaco, Néstor Daniel Torrillas, Daniel Crescimbeni, Alberto Omar Diessler, María Seoane Toimil, José Luis Cavalieri, María Elvira Luis, María Rosa Tolosa.
Entre los guardias y torturadores mencionó a Sabino, El Negro, Palito, El Chino, Jota, Julio, Bocha, El Griego, Tarzán, El Santo, El Cordobés, El Amarillo, El Argentino, Raúl, Pollo, Mostaza, Suárez, Willy, Gallego, Pablo, El Francés, El Oso.
El 28 de junio de 1977 fue trasladado en el asiento trasero de un auto con Néstor Daniel Torrillas. Ambos fueron llevados a la Comisaría 8va de La Plata. Recordó que en aquel momento no tenían información sobre el lugar en el que estaban, ni por qué fueron llevados ahí ni lo que harían con ellos. En esa oportunidad también trasladaron a Carlos Enrique Rolli, Patricia Nora Rolli, Patricia Pérez Catán y Alberto Omar Diessler a la misma dependencia. En esa comisaría permaneció hasta abril de 1978, cuando fue trasladado a la Cárcel de Devoto.
Después de ser rechazados los planteos de los defensores Fernando Buján y Juan José Losinno, se le exhibió una serie de fotos para ver si podía reconocer en ellas a quienes actuaron en La Cacha. En el final de su declaración, Alberto agradeció poder dejar testimonio en una causa tan importante no sólo para él sino para todo el país.

En último lugar declaró Néstor Daniel Torrillas, secuestrado el 8 de marzo de 1977 con su esposa, Elsa Beatriz Mattía. Néstor era militante gremial de la CGT en la Resistencia.
Después de esposarlo y cubrirle la cabeza con una bolsa de género, quitarle el anillo de casado y el reloj, lo introdujeron en el baúl de un auto y los condujeron a La Cacha.
Al llegar lo hicieron bajar e ingresar en un recinto en el que fue recibido por El Francés, quien lo arrojó violentamente al piso. Luego lo obligaron a desnudarse y lo insultaron y golpearon, atándolo luego a un elástico metálico. Néstor indicó que primero fue torturado con golpes y el paso de corriente eléctrica e intentos de asfixia y que nunca antes había imaginado que una persona pudiera ser expuesta a tal brutalidad. Después amenazaron con torturar a su esposa embarazada; esto lo mencionó Pablo, quien estaba presente durante la tortura.
Luego lo arrastraron hasta el lugar en el que albergaban a los secuestrados, en el que permaneció alojado 112 días. Al día siguiente volvieron a llevarlo para ser interrogado bajo tortura. Como se habían roto las cuerdas con las que debía ser atado, lo llevaron nuevamente al lugar de alojamiento, a la planta superior.
Allí estuvo en tres lugares distintos. Los primeros tres o cuatro días estuvo ubicado en un sitio apenas se ingresaba al salón, a la izquierda de la escalera, al lado de María Rosa Tolosa, embarazada, Juan Enrique Reggiardo, Rita –mujer que tenía dos o tres hijos pequeños-, Miguel Ángel Calvo y su esposa Elsa. Recordó que Juan Enrique le dijo haber sido torturado después de él y que también tenía la voz modificada por la tortura. Recordó también que un guardia, de acento cordobés muy marcado, tenía una actitud paternalista con María Rosa y Juan Enrique y que les juntó las camas a las que estaban atados. Este hombre la llamaba Quica, por ser la pareja de Quique. Y a él y a su esposa, por estar al lado de ellos, los llamaba Cuqui y Cuca.
También dijo que una de las hermanas Marroco, secuestradas allí, estaba embarazada y había perdido el embarazo de pocas semanas estando en el lugar.
Recordó que todos conjeturaban en dónde podían estar; algunos pensaban que se trataba del Batallón de Infantería de Marina 3 (BIM 3), otros la Escuela de Policía Juan Vucetich. Néstor dijo que le era difícil determinar de qué lugar se trataba por las instalaciones que veía, que no respondían a nada que conociera. Primero pensó que estaba en submarino; luego, con los días, comenzó a escuchar voces de un megáfono exterior y dedujo que se encontraba en las cercanías de un penal. Sabía que la planta retransmisora de Radio Provincia se encontraba en Olmos y a partir de entonces pudo estar seguro del lugar en el que estaba secuestrado.
Después de cuatro o cinco días fue llevado a otro sector de la planta superior, en la zona central. Más adelante lo alojaron en el fondo, en la esquina derecha, mirando a la pared. Allí permaneció la mayor parte del tiempo.
Néstor se refirió a la tarea de recordar a la gente que compartió la misma situación con él, tarea que sintió como un hecho de resistencia. Por ello enumeró a las personas con las que tuvo contacto y detalló lo que recordaba de ellas.
En cuanto a los guardias y torturadores, indicó que pudieron darse cuenta de que pertenecían a distintas fuerzas de seguridad. Allí operaban el Ejército, con personal jerárquico y de bajo rango, la Armada y personal de inteligencia.

Entre las personas secuestradas mencionó a María Rosa Tolosa, Juan Enrique Reggiardo, Miguel Ángel Calvo, Cristina Lucía Marrocco, María Elena Isabel Corvalán, Antonio Bautista Bettini, Federico Hugo Sánchez Rizzo, Rodolfo Jorge Axat, Ana Inés Della Croce, Carlos Enrique Rolli, Patricia Nora Rolli, Patricia Pérez Catán, Roberto Luján Amerise, Alberto Omar Diessler, Ana María Caracoche, José Luis Cavalieri, Susana Beatriz Quinteros, Daniel Crescimbeni, Susana María Marrocco, Félix Eduardo Picardi, Alberto Horacio Monaji, Daniel Alberto Toninetti, Elba Leonor Ramírez Abella, Liliana Pizá, Carlos Alberto Weber.
Entre los guardias y torturadores mencionó a El Francés, Pablo, El Inglés, El Amarillo, El Argentino, Raúl, Pollo, Mostaza, Suárez, Willy, Gallego, Daniel, Pituto, Carlitos el Bueno, Carlitos el Enfermero, Carlitos el Potro, Carlitos el Cordobés, Carlitos Puente Roto, Carlitos el Misionero, Carlitos el Rubio, El Oso, Sabino, Dani, El Negro, Palito, El Negrito, Chino, Jota, Julio, Bocha, Griego, Tarzán o Mister X, Gustavo o Marpla o El Gordo Fideo, Santos o Eduardo, Abadón.
El 28 de junio de 1977, junto con otros secuestrados, lo preparan para ser trasladado. Mientras esperaba encapuchado y sentado en la escalera, esuchó que nombraban a un amigo de la infancia, Carlos Alberto Weber, quien fue secuestrado ese día.
Luego, Néstor y un grupo de que hacía más de dos meses que permanecían allí fueron conducidas a la Comisaría 8va de La Plata. En el grupo estaban Patricia Nora Rolli, Patricia Pérez Catán, Carlos Enrique Rolli, Roberto Luján Amerise, Alberto Omar Diessler y Daniel Crescimbeni. Él fue llevado en el mismo auto con Roberto Luján Amerise.
En la Comisaría 8va preguntó a Pablo si sabía algo sobre María Rosa Tolosa. Éste le informó que había dado a luz a mellizos, aunque en el momento Néstor no escuchó si eran mellizos o mellizas.
En esa comisaría estuvo cerca de un mes incomunicado. Luego comenzó a tener contacto con su familia y fue liberado desde esa dependencia.
En el final de su declaración citó palabras que no perdieron vigencia, escritas en el informe que confeccionaron varias personas liberadas de La Cacha, firmado el 20 de octubre de 1983 en San Pablo, conocido como el Informe CLAMOR.


martes, 1 de julio de 2014

La querella de Abuelas ampliará la acusación en el juicio por los crímenes del CCD La Cacha

Abuelas de Plaza de Mayo informa que mañana, miércoles 2 de julio, desde las 10 hs, las querellas y la fiscalía ampliarán la acusación contra los imputados en el juicio por los crímenes cometidos en el CCD La Cacha durante 1977.
El TOF Número 1 de La Plata juzga a 21 imputados por los crímenes de lesa humanidad perpetrados contra 135 víctimas, entre ellas siete embarazadas. La querella de Abuelas de Plaza de Mayo solicitará incluir la figura de homicidio en el caso de las embarazadas Laura Carlotto y Olga Noemí Casado.
Las audiencias se desarrollan los miércoles y viernes en la sala de la ex Amia (Calle 4, entre 51 y 53, La Plata) y se transmiten por medio del portal del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema de Justicia (www.cij.gov.ar).
Esperamos contar con el apoyo de los medios y la sociedad en general para alcanzar Memoria, Verdad y Justicia para nuestros/as hijos/as y nietos/as.
Ciudad de Buenos Aires, 1º de julio de 2014.

33° audiencia

En la jornada del miércoles 25 de junio de 2014 sólo se escuchó la declaración de Ana María Barletta, vicepresidenta académica y científica de la Universidad Nacional de La Plata y profesora de historia.
La audiencia comenzó con el planteo del abogado Juan José Losinno, defensor del imputado Claudio Raúl Grande, sobre un diálogo aparentemente sostenido entre él y el presidente del tribunal mientras el testigo José Luis Cavalieri aguardaba una pregunta. El abogado solicitó que quedara constancia en actas de dicho diálogo. Al final de la audiencia el planteo fue rechazado por extemporáneo. El letrado también indicó que aportó el legajo digitalizado de Estanislao Chiara Vieyra, a quien sindica como el verdadero Pablo, con quien dice que es confundido su defendido.
Por su parte, el defensor oficial ad hoc Martín Adrogué solicitó que se exhima al imputado Luis Orlando Perea de asistir a las audiencias, ya que debe ser intervenido por problemas de próstata.
En esta jornada también dio la nota el imputado Miguel Osvaldo Etchecolatz portando un cartel que aludía a Jorge Julio López. El tribunal ordenó retirárselo y que el Servicio Penitenciario ejerza un control adecuado sobre lo que los imputados ingresan en la sala de debate.

A continuación comenzó la declaración de Ana María Barletta, después de superar la oposición del defensor Losinno, quien objetó su testimonio por no haber sido testigo presencial de los hechos; solicitó que la testigo aportara su investigación por escrito. El tribunal rechazó la objeción.
Ana María se refirió a su actividad académica, describiendo un proyecto de investigación histórica sobre la Argentina reciente a cargo de un equipo de profesionales del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP.
En ese marco intentan relacionar tres momentos históricos, el período anterior la dictadura que se inició en 1976, el período dictatorial (1976-1983) y el período posterior. Indicó además que en ese marco intenta pensar la actividad social y política en la universidad.
Señaló que casi el 50 % de las víctimas contempladas en este juicio fueron personas relacionadas de un modo u otro con la UNLP (estudiantes, graduados, docentes, no docentes, autoridades) y que pertenecieron a distintas unidades académicas. Si bien no las enumeró, indicó que se trata de 62 víctimas, 10 de las cuales fueron asesinadas.
De la nómina de desaparecidos y asesinados de la UNLP, a la que se accede por un buscador en http://hosting2.unlp.edu.ar/derechoshumanos/, surgen 57 nombres:

Colegio Nacional
1.         Rubén Oscar Scognamillo: graduado.

 Facultad de Arquitectura y Urbanismo
2.         Ricardo Luis Dakuyaku: alumno.
3.         María Alicia Di Paolo: alumna.
4.         Alejandro Horacio García Martegani: alumno.
5.         Jorge Alberto Martina: alumno.
6.         Jorge Horacio Moura: alumno.
7.         Otilio Julio Pascua: alumno.
8.         Antonio Enrique Piovoso: alumno.
9.         Susana Beatriz Quinteros: alumno.
10.       Juan Enrique Reggiardo: alumno.
11.       María Rosa Ana Tolosa: alumna.

Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales
12.       Ignacio Manuel Cisneros: graduado. Secretario Académico.
13.       Jorge Oscar Galmes: alumno.
14.       Stella Maris Giourgas: alumna.
15.       Jorge Enrique Pérez Catán: alumno.
16.       Carlos Alberto Weber: alumno.

Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
17.       Antonio Bautista Bettini: graduado. Abogado.
18.       Marcelo Gabriel José Bettini: alumno.
19.       Nina Judith Golberg: alumna.
20.       José Alfredo Pareja: graduado. Abogado.
21.       Elba Leonor Ramírez Abella: alumna.

Facultad de Ciencias Médicas
22.       Elena Arce: alumna.
23.       Luis Eduardo Sixto Bearzi: alumno.
24.       Stella Maris Bojorge: alumna.
25.       María Ilda Delgadillo: graduada. Médica.
26.       Raúl Alberto Depaoli: alumno.
27.       Nora Livia Formiga: graduda. Enfermera.
28.       María Magdalena Mainer: graduada. Médica.
29.       Domingo Héctor Moncalvillo: alumno.
30.       María del Carmen Morettini: alumna.
31.       César San Emeterio: graduado. Médico.
32.       Samuel Leonardo Slutzky: graduado. Médico.

Facultad de Ciencias Naturales y Museo
33.       Dardo Marcelo Cristino Benavides: alumno.
34.       Laura Susana Cedola: alumna.
35.       Esteban Rodolfo Cuenca: alumno. Antropología.
36.       Ana Inés Della Croce: alumna.
37.       Pedro Luis Mazzochi: alumno. Paleontología.
38.       José Manuel Monteagudo: alumno.
39.       Graciela Irene Quesada: alumna.

Facultad de Ciencias Veterinarias
40.       Octavio Alcides Barrenese: graduado.
41.       Héctor Manuel Irastorza: graduado.
42.       Félix Eduardo Picardi: alumno.
43.       Mario César Suárez Nelson: graduado. Médico Veterinario.

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
44.       Carlos Esteban Alaye: alumno.
45.       Rodolfo Jorge Axat: alumno.
46.       Julio César Cagni: alumno.
47.       Laura Estela Carlotto: alumna.
48.       Miguel Ángel Lombardi: graduado. Profesor de Educación Física.
49.       Cristina Lucía Marrocco: docente. Psicología.
50.       Susana María Marrocco: graduada. Psicóloga.
51.       Liliana Pizá: alumna.
52.       María Seoane Toimil: graduda. Psicóloga.
53.       Nora Liliana Silvestri: alumna.

Facultad de Ingeniería
54.       Margarita Ofelia Ercole: alumna.
55.       Guillermo Marcos García Cano: graduado.
56.       Alberto Horacio Monaji: alumno.

Liceo Víctor Mercante
57.       Pablo Joaquín Mainer: graduado.

A ellos hay que sumar los de:

Facultad de Bellas Artes
58. Patricia Elsa Marta Milanta: alumna.

Facultad de Ciencias Médicas
59. Patricia María Pérez Catán: alumna.
60. Patricia Nora Rolli: alumna.

Facultad de Ciencias Veterinarias
61. Daniel Crescimbeni: alumno.

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
62. Juan Alberto Bozza

Ana María indicó que la política universitaria del gobierno militar comenzó con la destitución de las autoridades elegidas democráticamente y continuó con una serie de disposiciones internas, que continuando los lineamientos de leyes nacionales como las 21.232, 21.260, 21.274, 21.275 y 21.276, implicaron la modificación total de la actividad académica.
Con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 la marina tomó el mando de la universidad y entre marzo y septiembre de ese año el Capitán de Navío Eduardo Luis Saccone se desempeñó como delegado interventor. El 14 de septiembre de 1976 entró en funciones el médico veterinario Guillermo Gallo como rector, quien se mantuvo en el cargo hasta fines de 1983.
También repasó las medidas tomadas en el ámbito educativo a nivel nacional y provincial durante el período, que significaron la censura y vigilancia extrema en toda la vida universitaria. Gallo compartió plenamente los ideales y objetivos de la dictadura, jactándose en su memoria de gestión de haber cerrado carreras, haber bajado el número de estudiantes y haber redimensionado negativamente la universidad. También se impusieron cupos y se modificaron las correlatividades, se redujo la investigación, la extensión y se cerró el comedor universitario.
Reseñó que las carreras de Cine y Antropología Social fueron cerradas; la de Periodismo fue limitada; se incorporó un arancel; cientos de trabajadores docentes y no docentes fueron cesanteados; cerca de 800 integrantes de la universidad fueron víctimas de la represión.
Recordó que el asesinato de Rodolfo Francisco Achem y Carlos Miguel el 8 de octubre de 1974 fue el inicio del período más negro para la universidad. Las autoridades renunciaron, la universidad se cerró y en noviembre de 1974 asumió como interventor Pedro Arrighi y destacó aquel día como el verdadero comienzo de la dictadura dentro de la vida universitaria.
En su investigación utilizó como fuentes los archivos de la universidad y las distintas facultades. También la información recopilada por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en la que se hace patente la vigilancia constante sobre el mundo universitario. Asimismo, aquella dirección mantenía vínculos con otros órganos de inteligencia a los que remitía información solicitada sobre dirigentes, estudiantes, actividades académicas, políticas y de todo tipo dentro de la comunidad universitaria. Observó además que la DIPPBA en ocasiones contaba con más de un informe por actividad y que, si bien algunos tenían una redacción rudimentaria, otros estaban muy bien redactados y daban cuenta de que la persona que los confeccionaba estaba plenamente informada sobre el tema que tocaba.
Agregó que a partir de 1976 el control diario a las facultades se hacía con una supervisión permanente de documentos en la entrada de cada facultad; aquellos que habían sido cesanteados tenían el acceso prohibido.
Otro antecedente represivo fue la presencia desde 1968 de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) en las universidades de La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca. Su fundador, Carlos Alberto Disandro, se desempeñaba como profesor de lenguas clásicas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP.
A pedido del defensor Losinno, el tribunal aceptó limitar el testimonio de Ana María.

La próxima audiencia fue convocada para el viernes 27 de junio a partir de las 9.00 hs. Se prevé la declaración de Omar Alberto Diessler, Elsa Beatriz Mattía de Torrillas, Néstor Daniel Torrillas y Roberto Luján Amerise.

viernes, 20 de junio de 2014

32° audiencia

La jornada del miércoles 18 de junio de 2014 comenzó con la declaración de José Luis Cavalieri por teleconferencia desde Roma, quien solicitó declarar sin público. José Luis permaneció secuestrado en La Cacha durante 1977.
Su declaración fue extensa y muy detallada. José Luis fue secuestrado el 3 de mayo de 1977 con María Elvira Luis en Ensenada. Él era militante de Montoneros y era conocido como Chango.
En La Cacha fue interrogado bajo tortura con golpes, asfixia y paso de corriente eléctrica. Allí permaneció secuestrado hasta los primeros días de septiembre de 1977, cuando fue trasladado con María Elvira Luis a la Comisaría 8va de La Plata. En esa comisaría permaneció cerca de una semana y luego fue alojado en la UP 9. De allí le permitieron salir del país y se exilió en Italia.
Entre las personas secuestradas mencionó a Carlos Esteban Alaye, Raúl Alberto Depaoli, Patricia Pérez Catán, Néstor Daniel Torrillas, Patricia Nora Rolli, Carlos Enrique Rolli, Félix Eduardo Picardi, Susana María Marrocco, Cristina Lucía Marrocco, Carlos Alberto Moreno, Mario Oscar Gallego, Rodolfo Jorge Axat, Ricardo Antonio Herrera, Elba Leonor Ramírez Abella, Roberto Luján Amerise, Jorge Oscar Galmes, Alberto Omar Diessler, Carlos Adalberto Mazza, Ricardo Victorino Molina, Roberto René Achares, Daniel Crescimbeni, Graciela Irene Quesada, Guillermo Marcos García Cano, María del Carmen Morettini, María Magdalena Mainer, Pablo Joaquín Mainer, Samuel Leonardo Slutzky, José Andrés Duró a quien llamaban Jesús, María Elena Isabel Corvalán, Jorge Enrique Pérez Catán, María Ilda Delgadillo, César San Emeterio.
De la Comisaría 8va recordó a Néstor Daniel Torrillas, Carlos Enrique Rolli, Alberto Omar Diessler, Roberto Luján Amerise, Daniel Crescimbeni, Patricia Pérez Catán.
De la UP 9 a Néstor Daniel Torrillas, Alberto Omar Diessler y Daniel Crescimbeni, Horacio Rapaport, Ángel Georgiadis.
Entre los guardias y torturadores de La Cacha mencionó a El Francés, El Oso, Pituto, Daniel, Carlitos el Bueno, Carlitos el Potro, Carlitos el Misionero, Carlitos el Cordobés, Pollo, Suave, Gallego, El Griego, Palito, Pablo, Marpla, Jota, Mister X, Mostaza, Tarzán, Abadón, El Amarillo, El Inglés.

A continuación declaró José Carlos Barroso, quien fue parte del Servicio Penitenciario Bonaerense. Indicó que lo dejaron cesante en noviembre de 1975 y que durante su servicio conoció a los aquí imputados Héctor Raúl Acuña e Isaac Crespín Miranda. También señaló que el telegrama en el que le comunicaban la cesantía había sido firmado por Jaime Lamont Smart, también imputado aquí, y destacó que Smart integró la Cámara Federal en lo Penal conocida como “El Camarón” o “La Cámara del Terror”.
Barroso también dijo haber sido designado para cumplir funciones en el Cuartel de Seguridad como jefe de traslado de detenidos del Servicio Penitenciario Bonaerense y haber pertenecido a una agrupación justicialista dentro del mismo. También fue oficial de inteligencia y recibió el entrenamiento correspondiente. Dijo que el Servicio Penitenciario fue formado en Inteligencia por el Ejército y que se dictaron cursos desde 1970, impartidos por personal superior.
También afirmó que el Comando de Operaciones Tácticas fue el nexo entre las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad en general en 1976. Este comando estaba a cargo del Ejército y funcionaba en la Comisaría 2da de La Plata.
Su declaración fue confusa y cuando el tribunal quiso dejar en claro sus manifestaciones, leyendo las declaraciones que realizó ante el juzgado que tuvo a su cargo la instrucción, fue peor. Barroso dijo que firmó las declaraciones pero que su contenido no se correspondía con lo que él hubiera podido decir.
Las declaraciones cuestionadas versaban sobre la conformación de un grupo de efectivos de Inteligencia del Servicio Penitenciario Bonaerense, su accionar en La Cacha y la distribución de edificaciones dentro del predio en el que funcionó el campo de concentración.
Las personas a las que habría hecho referencia con sus apodos serían Héctor Raúl Acuña, conocido como El Oso, Garra Siniestra o Cara de Goma; Víctor Ríos, conocido como Cucharada de Moco o Puente Roto; Julio Barroso, conocido como El Negro; un hombre de apellido Monzón, conocido como Gallito; Gustavo Schwarzach, tal vez conocido como Marpla e Isaac Crespín Miranda conocido como Pamperito o Pampero.

Al finalizar esta declaración, el tribunal informó que Rubén Gustavo Jaquenod, quien estaba citado para declarar por su secuestro, solicitó personalmente que lo exhimieran de declarar en esta oportunidad ya que representaba una situación muy traumática para él, lo cual fue aceptado por el tribunal.
Sobre el testigo Esteban Alejandro Vera, médico que intervino en el nacimiento de los hijos de María Rosa Tolosa y Juan Enrique Reggiardo, se informó que fue constatado por la Policía Federal que no puede declarar por razones de salud.


La próxima audiencia fue convocada para el miércoles 25 de junio a partir de las 10.30 hs. Se prevé la declaración de Ana María Barletta.

jueves, 19 de junio de 2014

Cronograma de audiencias

La próxima audiencia fue convocada para el miércoles 25 de junio a partir de las 10.30 hs. Se prevé la declaración de Ana María Barletta.

martes, 17 de junio de 2014

El pediatra que atendía a los mellizos Reggiardo Tolosa declara en en el juicio por los crímenes del CCD La Cacha

(Gacetilla de prensa)

Abuelas de Plaza de Mayo informa que mañana, miércoles 18 de junio a partir de las 10, continúan las audiencias por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención (CCD) La Cacha durante el año 1977, que alcanza a 135 víctimas, entre ellas siete embarazadas. En esta oportunidad declararán los testigos José Luis Cavalieri, por video conferencia, desde Roma; José Carlos Barroso y el médico pediatra Esteban Alejandro Vera, quien atendía a nuestros nietos Gonzalo y Matías Reggiardo Tolosa mientras estuvieron en la Unidad 8 de Olmos previamente a que ser secuestrados por el represor Samuel Miara.

El caso de los mellizos
María Rosa Tolosa nació en La Plata el 31 de diciembre de 1952 y Enrique Reggiardo, el 2 de febrero de 1953 en la localidad de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Ambos militaban en la organización Montoneros. La joven fue secuestrada el 8 de febrero de 1977 en la localidad de Florencio Varela, embarazada de seis meses y esperaba mellizos. El joven fue secuestrado el 9 de febrero del mismo año en su lugar de trabajo en la localidad de Lanús Este. La pareja fue vista en el CCD "La Cacha" y, posiblemente, hayan pasado por el CCD "Pozo de Arana". El 16 de mayo de 1977 María Rosa fue trasladada a la Cárcel de Olmos donde dio a luz dos varones. Por denuncias de familiares de otra detenida, Abuelas de Plaza de Mayo comenzó a investigar la posibilidad de que los mellizos inscriptos como hijos propios por el subcomisario Samuel Miara, fueran los hijos de este matrimonio. Cuando en 1986 el juez ordenó los análisis inmunogenéticos, Miara junto a su esposa y los niños se fugaron al Paraguay. Cuando se consiguió la extradición y los niños volvieron al país, se realizó la pericia genética en el BNDG que en octubre de 1989 confirmó que los niños eran los hijos de María Rosa y Enrique. En 1993 la justicia les restituyó su verdadera identidad.

El juicio
Este proceso contempla tres causas con 21 imputados. Entre los casos que se juzgan se incluyen además del caso de María Rosa Tolosa de Reggiardo, los de las embarazadas desaparecidas Graciela Quesada, Laura Carlotto, Olga Casado, María Elena Corvalán y Cristina Lucía Marrocco de Picardi. También, los casos de la embarazada liberada Elsa Mattía y de Ana María Caracoche, madre de los nietos restituidos Felipe y María Eugenia Gatica Caracoche.
Las audiencias se desarrollan los miércoles y viernes en la sala de la ex Amia (Calle 4, entre 51 y 53, La Plata) y se transmiten por medio del portal del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema de Justicia (www.cij.gov.ar).
Esperamos contar con su presencia y su colaboración en la difusión de esta información para alcanzar justicia para nuestros hijos e hijas desaparecidas y nuestros nietos y nietas apropiados.

Ciudad de Buenos Aires, 17 de junio de 2014.

31° audiencia

En la jornada del viernes 13 de junio de 2014 se realizó una inspección ocular en el predio que ocupó La Cacha.
La inspección comenzó a las 10.00 hs y participaron Norma Lidia Aquín, María Laura Bretal, Silvia Inés Cavecchia, Martín Daniel Castilla, Claudio José Fortunato, María Inés Paleo, Héctor Javier Quinterno y Alfredo Aurelio Tarruella, quienes permanecieron secuestrados en el lugar entre 1977 y 1978. Asistieron los jueces, Carlos Alberto Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega y personal del tribunal. También las querellas y el defensor Martín Adrogué, periodistas y familiares de personas secuestradas en La Cacha.
En 1981 el edificio en el que funcionó La Cacha fue tirado abajo. Años después la CONADEP hizo un relevamiento del terreno. En 2010, en el marco de una causa judicial, se realizó un nuevo reconocimiento del lugar con personas que habían permanecido secuestradas allí.
En esta oportunidad, el ingreso al predio se realizó por la Calle 52. Allí se ubica la barrera y control de entrada al Centro de Capacitación y Reentrenamiento Permanente del Personal Penitenciario “Suboficial Mayor Cipriano Juárez” que funciona en el lugar. Después de un recorrido de casi 200 mts se encuentran los restos de lo que fue La Cacha.
El 4 de junio de 2012 comenzaron las excavaciones para dar con los que podía haber quedado del edificio. Estas estuvieron a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y se llevaron adelante en el marco de la causa que investigaba los crímenes cometidos en La Cacha, que tramitaba el Juzgado Federal Nro. 1 de La Plata, Secretaría Nro. 3.
A fines de ese mismo mes la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Comisión Provincial por la Memoria resolvieron preservar y señalizar el predio. En el acto, según fue de público conocimiento, participaron Guido Carlotto, cuya hermana permaneció secuestrada en el lugar, Matías Moreno, Alejandro Mosquera y Gonzalo Vásquez entre otros. En septiembre del 2012 también realizaron un recorrido por el lugar el Ministro de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Arlía y el Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Guido Carlotto, reafirmando su compromiso en preservar el lugar.

En la inspección efectuada el viernes 13 de junio de 2014 no se percibió ningún tipo de acción para preservar el lugar ni la señalización del mismo. Se pudo ver un gran pozo, lleno de hojas y tierra. En algunos lugares aun emergen sectores de concreto que fueron descubiertos con la excavación de hace dos años atrás.
Las personas que permanecieron secuestradas en La Cacha mostraron el lugar que habrían ocupado los diferentes ambientes dentro del edificio.
Personal penitenciario indicó que poseen bajo su custodia ciertos elementos encontrados en el lugar cuando fue excavado. Mostraron una escalera de madera y un camastro oxidado, que fue reconocido por los sobrevivientes.
Después de la inspección, los sobrevivientes reconocieron más elementos que fueron encontrados en el lugar y que estaban bajo custodia del Juzgado Federal Nro. 1, ahora en poder del tribunal. Entre ellos se exhibieron botones, vajilla, piezas eléctricas del lugar, una picana.


La Cacha, excavación. 13-06-14


Inspección ocular del sitio. 13-06-14


Explican la ubicación de los ambientes dentro del edificio. 13-06-14

La Cacha. Adelante, la excavación. Atrás, a la izquierda, UP8. 13-06-14


Cartel de la División Perros. 13-06-14



Inspección ocular. 13-06-14


La UP8 vista desde donde habría estado la entrada de La Cacha. 13-06-14

Un juez en la inspección ocular. 13-06-14

Jueces, querellantes y fiscales. 13-06-14

Inspección ocular. 13-06-14

Explicación sobre el lugar. 13-06-14

Camastro de metal bajo custodia en el lugar. 13-06-14

Escalera de madera bajo custodia en el lugar. 13-06-14

Portón de salida a la Calle 52. 13-06-14

Descripción de lo que fue La Cacha
Primer edificio: era una construcción de alrededor de 50 años, que había sido abandonada y que hubo de ser adaptada y sucesivamente desmantelada, de acuerdo a las necesidades de la represión. Este edificio constaba de 3 plantas:
Subsuelo: un sótano muy grande, en el que había un enrejado, carreteles de cables y algunas maquinarias; aquí se alojaban detenidos. Había una puerta al exterior que conducía directamente a otra construcción tipo "casita", en donde se torturaba.
Planta baja: se ingresaba por un pasillo, a la izquierda se encontraba el baño, la cocina y la habitación de los guardias, en donde también se hacían interrogatorios; a la derecha se ingresaba en un salón amplio, desde el cual se accedía a otras dos habitaciones pequeñas (“cuevitas”); en todas estas se alojaban detenidos. Al final del corredor se encontraba una escalera que comunicaba con el primer piso.
Primer piso: era una gran sala dividida en boxes, en donde todavía había restos de máquinas y cables, tenía piso de mosaico y ventiletes. Había, además, dos cuartos pequeños (“cuevitas”) sin puertas y una letrina. El baño se encontraba en el entrepiso, descendiendo pocos escalones. Desde aquí había una escalera que conducía al subsuelo.
Segundo edificio: Se ubicaba aproximadamente a los 15 metros de esta edificación. Había otra, construida posteriormente, para los fines de interrogatorio y tortura, a la que se llegaba por un camino de lajas. Constaba de un salón, una especie de oficina, en donde se interrogaba a los detenidos, una pequeña habitación, el "laboratorio" —que era la sala de torturas— y un baño.
Casa Rodante: Estaba apostada cerca de la edificación donde se practicaban interrogatorios a cara descubierta, llamado “Cachavacha Super Star” o “Casa Azul”.


La próxima audiencia fue convocada para el miércoles 18 de junio a partir de las 10.00 hs. en la que se seguirán escuchando declaraciones testimoniales.